Blog de Centre de Coaching a Girona

¿Qué es ser un buen líder y cómo se consigue? Del manager tóxico al líder coach

Entre un ambiente de trabajo productivo y uno tóxico puede depender del estilo de liderazgo ya que “ser un buen líder” es fundamental para el clima, las relaciones, la coordinación y, en definitiva, para el éxito de cualquier equipo o empresa.

Distingamos que el liderazgo no es un rasgo de personalidad con el que determinadas personas nacen y otras no, sino que el liderazgo es un estilo y es una manera “elegible”, que cada manager puede moldear. El liderazgo es, por tanto, un conjunto de skills, de habilidades y competencias que se pueden cultivar. 

Diferencia entre jefear y liderar

Jejar es quien solo gestiona y al mismo tiempo limita las posibilidades individuales y grupales de las personas de su equipo. Liderar es servir; quien lidera está siempre para impulsar el desarrollo. 

Un mánager que solo jefea no muestra interés o preocupación por las necesidades, sentimientos y bienestar de los empleados, controla a los empleados y no confía en su capacidad para realizar sus tareas y tampoco proporciona una dirección clara o un propósito para el equipo.

Ser un buen jefe va más allá de simplemente supervisar un equipo o un proyecto. Implica una combinación de habilidades interpersonales, técnicas y éticas para liderar eficazmente y garantizar el bienestar y productividad de tu equipo.

Como decimos, los rasgos y comportamientos de un manager ineficiente o tóxico afectan directamente a las personas, los equipos y la organización y es crucial para las organizaciones reconocer estos comportamientos y abordarlos adecuadamente para mantener un ambiente de trabajo saludable.

¿Cuáles son los rasgos de un manager ineficaz?

  1. Falta de comunicación clara y directa.
  2. Tendencia al micromanagement.
  3. Falta de reconocimiento de logros.
  4. Evitar responsabilidades.
  5. Promoción de un ambiente de favoritismos.
  6. Falta de visión o dirección clara.
  7. Ser inaccesible para el equipo.
  8. No promover el desarrollo profesional.
  9. Evitar conflictos en lugar de resolverlos.
  10. No ser transparente con el equipo.

¿Qué rasgos identifica a un buen jefe?

  1. Dedica tiempo para escuchar a las personas e intenta comprender y valorar las emociones y perspectivas del equipo
  2. Comunica con claridad expectativas, metas y visiones.
  3. Proporciona oportunidades para que los empleados crezcan y aprendan.
  4. Reconoce y celebra los logros del equipo 
  5. Reflexiona regularmente sobre su comportamiento y decisiones. Pide feedback y está dispuesto a hacer ajustes..
  6. Actúa con integridad y su decisiones estén alineadas con valores éticos y morales.
  7. Entiende que tus empleados tienen vidas fuera del trabajo y promueve un equilibrio saludable.
  8. Resuelve conflictos de manera eficaz y es accesible; el equipo se siente cómodo acudiendo con preocupaciones, ideas o problemas.
  9. Delega eficazmente y confía en las habilidades y capacidades de los miembros del equipo.
  10. Es un modelo a seguir en términos de ética, esfuerzo y compromiso.

Más allá del buen manager, el líder coach

Ser un buen jefe no es una meta estática; es un viaje de aprendizaje y adaptación continua. Estar dispuesto a aprender y adaptarte es, en sí mismo, una característica esencial de un líder coach.

Así, un líder coach además de ser un mánager efectivo no tiene todas las respuestas, guía a las personas para que descubran sus propias soluciones, fomentando la autonomía y el compromiso.

Un líder coach combina las habilidades tradicionales de liderazgo con las competencias del coaching para guiar, desarrollar y potenciar a sus equipos.

Algunos de los rasgos y habilidades de un líder coach:

  1. Escucha activa: Se enfoca completamente en el hablante, comprendiendo y reteniendo la información, y evitando interrumpir o juzgar.
  2. Preguntas poderosas: Hace preguntas abiertas que estimulan la reflexión, fomentan la introspección y ayudan a las personas a encontrar sus propias soluciones.
  3. Feedback constructivo: Proporciona retroalimentación de manera clara, honesta y constructiva, buscando siempre el crecimiento del individuo.
  4. Empatía: Se conecta emocionalmente y muestra una verdadera comprensión de las perspectivas y sentimientos de los demás.
  5. Visión orientada al desarrollo: Ve el potencial de las personas y se enfoca en su crecimiento y desarrollo a largo plazo.
  6. Autenticidad: Es genuino en sus interacciones, creando un ambiente de confianza y sinceridad.
  7. Autoreflexión: Está dispuesto a mirar hacia adentro, reconocer sus propias áreas de mejora y adaptar su enfoque cuando sea necesario.
  8. Empoderamiento: Facilita que las personas descubran y utilicen sus propias capacidades, en lugar de darles soluciones o respuestas directas.
  9. Establecimiento de metas: Ayuda a las personas a definir objetivos claros, alcanzables y desafiantes, y a trazar un plan para alcanzarlos.
  10. Paciencia: Reconoce que el desarrollo y el cambio llevan tiempo y está dispuesto a apoyar a las personas en su viaje a su propio ritmo.
  11. Creencia en los demás: Mantiene una actitud positiva y cree en la capacidad de las personas para cambiar y crecer.
  12. Habilidades de facilitación: Crea un ambiente donde las personas se sienten seguras para compartir, aprender y explorar soluciones.

El camino de pasar de simplemente “jefear” (dar órdenes sin mayor consideración) a convertirse en un líder coach es un proceso de crecimiento personal y profesional; requiere dedicación y un compromiso genuino con el bienestar y desarrollo de tu equipo. Y para ello está el coaching ejecutivo. 

El coaching y el estilo de liderazgo transformacional

El liderazgo transformacional se centra en inspirar y motivar a los empleados, fomentar la innovación y el cambio, y desarrollar a los individuos hacia su máximo potencial.  

Una de las maneras más directas es a través de los procesos de coaching, y es que el coaching suele enfocarse en el desarrollo y crecimiento del cliente de coaching y los líderes que reciben coaching tienden a transferir este enfoque a sus equipos, priorizando el desarrollo y crecimiento de sus empleados.

Por tanto, el coaching puede ayudar a los líderes a aprender a empoderar y desarrollar a sus empleados, en lugar de simplemente dirigirlos. Además, los líderes a menudo aprenden a ser más abiertos al cambio y a adaptarse a nuevas situaciones, y suelen desarrollar habilidades de escucha activa y comunicación efectiva, unas características clave del liderazgo transformacional.

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